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La Coctelera

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22 Diciembre 2007

MARIPOSAS

Mariposas muy golosas
Cada día se pueden ver nacer cuarenta mariposas de
quince especies distintas en el Parque Biológico Faunia


Madrid. Paloma Larena/ fotos: Faunia
Cientos de mariposas tropicales revoloteando por encima de los visitantes, casi rozándoles: la mariposa Atlas -que es la más grande del mundo-, la Búho, la Hoja, la Mormón... Lo mejor viene después, ya que hasta 40 mariposas de unas 15 especies distintas se pueden ver nacer cada día en Faunia, el parque temático de la naturaleza y la biodiversión. Daniel de Castro, biólogo que las cuida, confiesa algunos "secretos" sobre las mariposas: por ejemplo, que son muy golosas, o que su relación con ellas es a veces "demasiado íntima". Si no lo creen, lean, lean.

En la Casa de Mariposas de Faunia es posible ver a cientos de mariposas tropicales revolotear entre las plantas, sentir cómo se posan encima de los visitantes o asistir a cada una de las fases de la metamorfosis: huevo, oruga, crisálida y grácil mariposa. Con ellas comparten "casa" otros animales de fuerte personalidad -e incluso feroz aspecto- como los insectos hoja, la mantis gigante de la India y ocho especies de tarántulas. "El 77 por ciento de los animales del planeta son insectos, aunque aún se desconoce todos los que puede haber. Su papel dentro de la cadena trófica es decisivo, pues sirven de alimento a otros predadores hasta llegar a un nivel superior, como el león", recuerda a MDO Daniel de Castro, uno de los biólogos responsables de que estos animales vivan lo mejor posible, casi se diría que a cuerpo de rey.

Fijémonos, por ejemplo, en la estrella del pabellón: la mariposa Atlas. De origen asiático, es la que más destaca, con sus 25 centímetros de envergadura de ala a ala, de color bermellón, con una especie de ventanitas transparentes y de aspecto aterciopelado. Es la reina del mariposario, pero su reinado solo dura... ¡una semana! "Vive por y para poner los huevos, todos de golpe, todos de una vez, sobre una misma planta, que puede ser la platanera o el aligustre", explica Daniel. "En cuanto ponen los huevos, se muere". Es tanto el esfuerzo realizado que la mariposa Atlas se queda exhausta, pero aunque no tiene un vuelo muy acrobático, dedica el resto de su tiempo a revolotear y revolotear. "Como no puede maniobrar bien debido a su envergadura, las alas se le empiezan a ajar, se le rasgan con el roce de las ramas, de las hojas...", explica el biólogo. Un espectáculo duro pero inevitable hasta que, al final, macho y hembra dejan de existir.

Apetito voraz
En la Casa de las Mariposas los cuidadores intentan que sus "huéspedes" no echen de menos sus hábitats de origen. Junto a Daniel trabajan otras seis personas, de las cuales dos suelen estar continuamente en el pabellón. Responden al perfil de joven biólogo, con experiencia en animales invertebrados y nocturnos. El prototipo de naturalista despistado, popularizado a principios del siglo pasado con cazamariposas en la mano, ya es historia. "Ni siquiera tenemos una red. Aquí nunca cogemos a las mariposas, se las deja volar libremente". En su lugar disponen de las más altas tecnologías. Mediante un complejo sistema de climatización, los técnicos han reproducido las condiciones ambientales propias de un jardin tropical. Una temperatura de 25 grados, una humedad del 90 por ciento y la existencia de plantas nutricias aseguran el ciclo biológico de los insectos. Los lepidópteros mantienen una estrecha relación con sus plantas alimenticias. Cuando están en la fase de oruga tienen un apetito feroz, llegando a ingerir una cantidad diaria de hojas equivalente a su peso.

Los visitantes pueden contemplar plantas originarias de los bosques húmedos tropicales, como el árbol lira -con casi 3 metros de altura-, el banano, el bambú, distintas especies de begonias, la rosa de Siria, la Passiflora o "flor de la pasión", y la lantana, entre otras. La variedad de flora no está escogida al azar, ni de forma caprichosa, sino para garantizar la supervivencia de las mariposas: cada especie tiene una planta, y sólo una, donde realiza la puesta de huevos. De ella se alimentarán las larvas una vez que han eclosionado los huevos. Es lo que se conoce como planta nutricia. La mariposa Atlas, por ejemplo, se puede permitir el lujo de escoger entre la platanera o el aligustre. Para otras, la planta nutricia es únicamente la Passiflora. "Hay que ser muy cuidadosos en las especies que podemos tener, manteniendo un equilibro entre poblaciones de mariposas y de plantas", advierte el joven biólogo.

La mariposa Atlas tiene las antenas en forma de pluma, para detectar dónde está su futura pareja. La reproducción es su fin último en la vida. Pasará dos meses como larva, otros dos como crisálida y una semana como mariposa. ¿Por qué tan poco tiempo? "Porque no tienen piezas bucales. Por tanto, no pueden comer", explica Daniel de Castro. Otras especies disponen de tres meses para recrearse en el vuelo mientras distribuyen la puesta de huevos sobre varias plantas. Hasta el momento, los Papilios, que crían sus larvas en los limoneros, y los Heliconios, una especie de mariposas sudamericanas, son las que mejor se están reproduciendo.

Denominadas científicamente Heliconius melpomene, también estas últimas son muy llamativas. Sus alas están compuestas por escamas de distintos pigmentos, cuya mezcla da como resultado un color negro brillante, con franjas rojas y algunas manchas amarillas. Estos colores son una señal de advertencia para sus predadores: "¡cuidado, somos tóxicas!". ¿Por qué? El proceso es muy simple. Los Heliconios liban el néctar de la Passifllora, planta que para protegerse de los insectos produce sustancias de las que deriva el cianuro. Los heliconios pueden procesar esta sustancia, de manera que si un pájaro se zampa a una de estas mariposas, podría llegar a morir.

Las 15 especies de mariposas tropicales se están reproduciendo durante todo el año. "Si fueran mariposas autóctonas de la Península, lo harían sólo una vez, pues pasan como crisálida todo el otoño, el invierno y parte de la primavera. Ahora vamos a intentarlo con la famosa mariposa Monarca, que llega a vivir hasta seis meses formando grandes concentraciones en México. Ya hemos conseguido la planta nutricia, las asclepias",

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